Sin saber
por qué o en qué momento, decidió levantarse de su asiento en el sofá embarrado
de licores y fijando la mirada, avanzó hacia la chica que se mecía suavemente
al son de la música. Ella notó cada movimiento, aunque evitando reaccionar
hasta que ya fue demasiado tarde, pues tenía frente a ella a un chico inseguro
y enamorado, embriagado en más de una forma por ella. A partir de ahí, fueron.