Saturday, 10 March 2012

Arena


Denotar tristeza, te han dicho, es perecer.
Retraerse en la desdicha tortuosa que
sin más, se ha querido detener a tu lado.

Yo te imploro, amiga mía, que hoy inhales
el vigor de un nuevo día que ya es tan
triste sin tu esencia; que te rías; que hoy
vivas.

Ya te veo, te escucho, mas distante algunas
veces te encuentro. Perdida en el adiós que
al alma se aferra, escondida del sendero
ya marchito, ya solemne. ¿De qué afliges?

Aquí estoy; aquí estamos. Somos la mano
en tu hombro, los escalones que tus talones
besan en silencio. Ven, corre con nosotros.
Desdibújate en tu sonrisa y encuentra la
nuestra de vuelta. Es amar, es nutrirse. Es sentir…

Untitled 2



Me puedo pudrir en el llanto de una espera
inalcanzable, inalterable, insípida y sombría.
Me puedo esconder bajo el manto
de tu inmensa soledad, tan lúgubre eres tú.

Y no me alcanzan los lustros
para sentir tus desiertos,
para probar tus lamentos ancestrales.
Voz de luna, tierna estela, lávame y tócame.

Me puedes matar tan sólo queriéndolo.
En esos besos me ahogo, en ésos me muero.
Me puedes romper y aliviar en un mismo
instante de eterna agonía endulzada.

Ahí voy sin alma porque me la robaste.
Ay de mí, ay de ti, ay de nosotros, amada.
Somos océanos que se deslizan y revientan
en el ocaso, perdidos, pero juntos y solos,
solos siempre seremos. Hoy me amaste.

Te puedo atrapar entre mis páginas tristes.

Friday, 9 March 2012

Untitled 3


Tengo a una pequeña guardando soledad en mi
pecho desprotegido. Está tierna, está aterrada.

Tú la llamas y escucho cómo apenas contesta
entre un incesante descaro de borrones azules.

Oh! Las llamas de otros fuegos, titilan, buscan
y queman, no entienden a mi pequeña; llora.

Restos de otros huesos, más lacónicos que los tuyos,
más olvidados y apagados. No chillan con tu voz.

Alimentas a mi pequeña y así nos cubres, noble, buena.
Roja de amor se ha puesto en espera y yo veo también.

Eres mi fuerza inmovible, mi pasión escarlata, mi morena
clara. En ti estoy yo, está mi pequeña y el resto nos pesa.

Tus ramas me avivan, tu lecho me anonada y río
para confirmar tu vibración oculta. Oh! Tan mía tú.