Denotar
tristeza, te han dicho, es perecer.
Retraerse en
la desdicha tortuosa que
sin más, se
ha querido detener a tu lado.
Yo te
imploro, amiga mía, que hoy inhales
el vigor de
un nuevo día que ya es tan
triste sin tu
esencia; que te rías; que hoy
vivas.
Ya te veo, te
escucho, mas distante algunas
veces te
encuentro. Perdida en el adiós que
al alma se
aferra, escondida del sendero
ya marchito,
ya solemne. ¿De qué afliges?
Aquí estoy;
aquí estamos. Somos la mano
en tu hombro,
los escalones que tus talones
besan en
silencio. Ven, corre con nosotros.
Desdibújate
en tu sonrisa y encuentra la
nuestra de
vuelta. Es amar, es nutrirse. Es sentir…