Monday, 11 August 2014

Déjenme ser miserable


Déjenme ser miserable.
Si estoy resbalando, déjenme caer.
Dejen que sienta el ardor de cada día insufrible.
Véanme ir, pero no intervengan.
No me detengan, déjenme doler tantito.

Voy corriendo tan rápido que tropiezo,
y quiero sentir ese vuelco en el alma.
Todo es culpa de mi propia decisión.
Dejen que lo entienda, escuchen mientras grito,
pero eviten contactarme. No quiero intervenciones,
quiero sentir el calor de mis errores.

Que se impregnen en mi mente.
Que se tiñan de mi piel.
Que me empujen hacia la locura
de la más viva emoción.
           
Déjenme ser miserable.
Ya no veo tan lejos como antes.
Dejen que estalle contra mis paredes invisibles.
Que me levante solo, cuando pueda, si es que debo.
Que se me caigan las uñas de tanto escarbar en lodo.
Que se me quemen las pestañas de tanto llanto
y tomen nota de aquello.

Déjenme enroscarme y achicarme,
volverme tan pequeño como un insecto arrepentido.
Dejen que vuelva, dejen que rechace,
no me abandonen,
sólo otórguenme un silencio minúsculo
mientras me acostumbro a estar sin ella.

Dejen que mi sueño adolescente me alcance,
que me exija ser honesto,
que me aviente hacia el debate entre ustedes, los otros,
y lo mío.

Déjenme ser miserable.
Un momento, un instante.


No comments:

Post a Comment