Cuando te enamoras de mí, no te enamoras de mí; te
enamoras de un río de miedos y conflictos sin resolver, te enamoras de una
entidad sin sombra y con personalidades de sobra, te enamoras de un hombre que
se desconoce, que se confunde y que se extrae cada segundo. ¿De quién creíste
enamorarte? ¿A quién reclamaste conocer a profundidad si él mismo no se define?
Cuando te enamoras de mí, te enamoras de la confusión, de la discordia y desilusión.
Cuando te enamoras de mí, también te enamoras de mis anhelos y mis
pensamientos; te enamoras de mis sueños sin cumplir y de las oportunidades que
brindan a nuestra relación. Te enamoras de los mundos sin descubrir, de las
aventuras incomprendidas, de las pláticas inalterables, eternas. Te enamoras
también de ti misma, de la forma en que te veo, de la manera en que te aprecio,
en la que me complementas; te enamoras en cómo me llenas de felicidad. En fin,
cuando te enamoras de mí, no sólo te estás enamorando de mí, así que prevé, supón.
No comments:
Post a Comment